Chalupa de pollo, uno de los sabores de la infancia Imprimir E-mail
Escrito por María Alejandra Grigorescu   
Jueves, 01 de Octubre de 2009 00:00
Chalupa de polloLos domingos en casa de mi abuela Solita eran sinónimo de reunión familiar, de saperoco, de primos, tíos, hermanos, pero sobretodo eran sinónimo de comidas especiales. Y la verdad es que mi abuela se esmeraba desde la sopa...

FUENTE: Revista GAM (Lic. María Alejandra Grigorescu).

Lic. María Alejandra Grigorescu
Psicóloga - profesional en Artes Culinarias
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De los sabores de la infancia…

Los domingos en casa de mi abuela Solita eran sinónimo de reunión familiar, de saperoco, de primos, tíos, hermanos, pero sobretodo eran sinónimo de comidas especiales. Y la verdad es que mi abuela se esmeraba desde la sopa hasta el postre; de todos esos domingos hay un sabor que recuerdo con particular agrado: la chalupa de pollo.

Ese plato de múltiples colores y sabores que invaden todos y cada uno de los sentidos, me conquistó.

Así que comentando con uno que otro amigo, leyendo un poco, investigando otro tanto descubrí que este plato, que suelen preparar muchas familias caraqueñas tiene su origen en México, y posiblemente, pero sin mucha seguridad, en la población de Puebla.

Allá en México lo preparan con pollo y con sus muy típicas tortillas de maíz o de trigo, dependiendo del caso. Aquí en Venezuela sustituimos las tortillas por nuestras maravillosas cachapas, el queso rallado por el jugoso queso telita o de mano, y el guiso de pollo a base de tomate por un guiso mucho más dulce, que quizás nos recuerde el sabor de la hallaca.

Es así como la chalupa pasa a ser un plato de nuestros fogones también, que quizá muchos desconozcan porque se ha dejado de preparar, pero es parte de esa cultura qué nos hace venezolanos, qué nos da una identidad y qué nos recuerda nuestros orígenes; porque a pesar de que es un plato que nació en México, desde el mismo momento que alguien decidió variarlo, transformarlo, volverlo a crear, pero con nuestros ingredientes, con nuestros sabores, la chalupa se volvió un plato de la memoria  del venezolano.

Y para aquellos que nunca la han probado, o que tienen tiempo sin comerla porque no saben una receta, aquí les dejo mi propia versión, la cual he modificado con el tiempo en busca de ese sabor que me recuerde los domingos en casa de Soli.

Guiso de pollo
Ingredientes:

3-4 pechugas de pollo, previamente cocinadas en un caldo
1 cebolla grande
2-3 ajíes dulces, preferiblemente rojos
½ pimentón rojo
½ taza de tomate pelado y picado
1 diente de ajo
Papelón rallado
1 taza de Vino tinto
Aceitunas verdes
Pasas negras
Aceite de oliva
Sal al gusto

Elaboración:
Lo primero que vamos hacer es desmechar el pollo. Se reserva, y en una olla de fondo pesado se calienta un poco de aceite de oliva, y se sofríe la cebolla, cuando comience a dorar se agregar el ají, luego el pimentón y por último el ajo. Una vez dorados los aliños se agregar el pollo y se sofríe por no más de 5 minutos, y le agregamos el vino, el papelón rayado, el tomate, las aceitunas, las pasas y por último la sal. La idea es que quede un guiso con suficiente salsa, así que si vemos que se está secando mucho podemos agregar o caldo donde cocinamos el pollo o un poco más de vino. Se tapa la olla y se cocina a fuego lento de 30 a 40 minutos.

Mientras cocinamos siempre es bueno ir rectificando los sabores, de acuerdo a nuestro propio gusto.

Para la chalupa en si…
Ingredientes:

Cachapas de hoja o de mano, según preferencia.
Queso telita o de mano, según preferencia.
Nata criolla.
Guiso de pollo.

Elaboración:
Las cantidades de cachapas y de queso lo decidirán ustedes mismos, dependiendo del tamaño del molde que empleen y la profundidad del mismo.

En un molde refractario van a colocar una cachapa en el fondo, la van a cubrir con suficiente guiso, una capa de queso, y así hasta llegar arriba, donde terminarán con queso y un poco de nata, para luego gratinar en el horno.

Si deciden emplear cachapas de hojas deberán picarlas en dos de manera horizontal, para así poder colocarlas en el molde. De igual manera queda a su gusto colocar nata entre pisos o solo al final.

¡Espero lo disfruten y cualquier duda o comentario no dejen de escribirme!

Lic. María Alejandra Grigorescu
Psicóloga - profesional en Artes Culinarias
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